Talleres sobre lectura de la Biblia desde la perspectiva de los Derechos Humanos

La idea es que los mencionados se realicen en forma rotativa en las distintas congregaciones de nuestra iglesia, ya se agrupadas de acuerdo a interés o bien a través de los Distritos, con una duración de un fin de semana. También se puede contemplar la posibilidad de utilizarlos para capacitar los distintos grupos activos dentro de la iglesia: damas, jóvenes, maestras de escuela bíblica, de diaconía, etc.

En principio de trata de brindar a los interesados la posibilidad de que descubran que es posible hacer una lectura de la Biblia desde los Derechos Humanos, como se lo hace desde la perspectiva del Género entre otras; para que a partir de allí se recorran los textos paradigmáticos del Antiguo y Nuevo Testamento que sustentan dicha lectura.

Se intentará a partir de los mismos, en forma sencilla un breve estudio hermenéutico, exegético y de reflexión teológica que permita una visión y comprensión  del tema.

En la medida de lo posible y de acuerdo con la dinámica que se pueda implementar en cada grupo, se intentará una visión distinta de los grupos diacónicos de la iglesia, desde la perspectiva de los derechos humanos.

En estos Talleres de Lectura Bíblica, desde los Derechos Humanos partimos de algunos conceptos previos que se hacen necesario clarificar:

  • No existe la lectura neutra de la Biblia.
  • Existen diversas miradas con las cuales nos acercamos todas ellas impregnadas con el bagaje sociocultural que portamos.
  • Entre esas miradas podemos citar a la realizada desde  el género, desde los pueblos originarios, desde la ecología, desde la cultura de la  negritud; y por supuesto, desde los derechos humanos.
  • No existen los derechos humanos como parte del derecho natural u otorgados graciosamente; sino que, los mismos son parte de la lucha de la humanidad por lograr condiciones de paz y dignidad para todo el mundo.
  • Queremos evitar dos grandes riesgos: a) la lectura exclusivamente política de la Biblia y b) la lectura espiritualista.

A partir de este escenario previo sobre el cual vamos a transitar los talleres; quiero detenerme un momento para desarrollar algunos aspectos del mismo, ya que no todos sus elementos forman parte del imaginario de fe en nuestras comunidades.

Quizá la dificultad mayor sea el anclaje subjetivo de la dualidad neoplatónica introducida por San Agustín; la cual nos hace ver la realidad fragmentada y en oposición; como por ejemplo: espíritu/ cuerpo; fe/política; evangelio/derechos humanos, etc.

Asumo también como un obstáculo a superar el concepto determinista que vincula a los derechos humanos con “las Izquierdas” o “el terrorismo”. Si bien, sabemos que sectores de la izquierda o de dudoso espíritu democrático han hecho de la lucha por los derechos humanos una continuación de su militancia política, cuando no una sustitución; no podemos por ello, analizar la totalidad a partir del conocimiento de una parte.

En este punto considero importante afirmar que es Dios mismo el principal legislador y sostenedor de los Derechos Humanos; así es como, por boca del salmista expresa: “Al ver el  cielo obra de tus manos,

La luna y las estrellas que has creado:

¿ Qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides?.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor;

Le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies” (salmo 8:4-7)

Es también un obstáculo a superar dentro del proceso de aprendizaje, el pensar a los derechos humanos solamente como parte de una política de Estado, lo cual deja de lado el largo proceso histórico que dio lugar recién en 1948 a la aparición de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Naciones Unidas. Para esto, tuvieron que pasar muchos siglos y dos terribles guerras en el siglo XX.

En esa línea, los contemplados en la Declaración son los llamados de primera generación (civiles y políticos), pero en el transcurso del tiempo se incorporaron como consecuencia de un avance en la reflexión y en las luchas sociales de la humanidad, los de segunda generación (sociales y económicos) y posteriormente los de tercera generación (antropológicos, culturales, etc.); como partes de un proceso abierto.

Con respecto a la lectura bíblica específicamente hablando, es importante aclarar que cuando mencionamos la dificultad de evitar las lecturas política o espiritualista, en realidad estamos en cierta forma simplificando un espectro más amplio de distorsiones; como son también, privilegiar la realidad como “primer lugar teológico” donde descubrir  a Dios que habla e interpela al hombre, o asumir a la Biblia literalmente, para buscar en ella caminos de concordancia entre nuestras situaciones y los sucesos en ella relatados (propio de los fundamentalismos).

Metodología:

Se trabajará  respetando la dinámica propia del grupalismo a partir de un encuadre que presupone un acuerdo previo acerca de los tiempos de trabajo, la metodología, el tiempo a emplear y la tarea a desarrollar.

El trabajo en grupos reconoce un primer momento donde resultará útil acortar las distancias entre los participantes con el propósito de favorecer una adecuada red vincular; razón por la cual, utilizaremos técnicas del psicodrama para provocar un “caldeamiento” o dinamización de las relaciones interpersonales.

Un segundo momento comprenderá la lectura crítica de material periodístico impreso sobre la base de unas pocas preguntas orientadoras. Dicho trabajo incluirá también un relacionamiento con elementos pertinentes del derecho (Declaración Universal, Derechos del Niño, Derechos Económicos y Sociales, Derechos de la Mujer, Constitución Argentina, etc.).

A continuación, el producto del momento anterior culminará con preguntas que cada grupo formulará para realizarle a la Palabra de Dios sobre el tema; contando en cada caso con citas bíblicas de referencia relacionadas con cada tipo de derecho y con un simple estudio hermenéutico previo.

La totalidad del trabajo en grupos se pondrá a punto en un plenario, en el cual podrán surgir otros elementos hermenéuticos o nuevos interrogantes con los cuales se dialogará con las Escrituras a fin de hallar pistas de esclarecimiento personal, y de  aportes para un ministerio eclesial  diacónico, profético, social, etc.

Contenidos temáticos:

El criterio a seguir es básicamente rastrear a lo largo de la Escritura la tradición profética profundamente enraizada en el ministerio de Jesús y opuesta a la tradición sacerdotal, generalmente vinculada con el proyecto monárquico y la ley.

La primera se abre fundamentalmente hacia dos dimensiones, la histórica donde se inscribe “el Reino de Dios” y la diaconal o de servicio.

Los profetas, a lo largo de su práctica, tendrán siempre como ideal a la confederación hebrea y lucharán denodadamente contra todos los opresores del pueblo: el rey y su corte; los maestros de la Ley; los jueces venales; etc.

Los profetas  más comprometidos con este modelo fueron los del norte: Oseas, Amós, Elías; los del sur fueron más tolerantes con la monarquía a la que sólo pretendían reformarla a excepción de Miqueas. Entre los que ejercieron su ministerio en el exilio mencionamos al Deuteroisaías que poseía un estilo lírico y aparece poco comprometido con el Templo.

Esta concepción culminaría con Jesús en la idea de la autoridad como servicio.

Ni Jesús ni las primeras comunidades cristianas crearon la categoría Reino de Dios. Ellos la resignificaron, pero tenía detrás de sí una amplia trayectoria que reconoce varios momentos.

El momento inicial está relacionado con la Confederación de tribus vinculadas entre sí por medio de pactos de los cuales Dios no solamente era el garante, sino parte involucrada.

Las etapas siguientes son la monarquía, la del exilio y la del postexilio (proyecto hierocrático basado en el templo). Durante esta última etapa en la cual se inscribe el ministerio de Jesús, se desarrolla los sistemas ideológicos de regulación social (mancha/pureza y deuda/don).

Nuestro Señor Jesucristo transforma la línea mesiánica- davídica del reino político, lo desmitologiza y le da un contenido ético; configurando como sujeto del mismo a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Por ello, el contenido temático acompaña el anuncio del Reino por Jesús y sus implicancias para la vida a través de la práctica del mismo; a través de los Evangelios más cercanos al Jesús histórico. (no como criterio excluyente).

El final del recorrido esta signado por la Resurrección y sus consecuencias para la vida de cada uno y el compromiso con la sociedad en la construcción de la esperanza.

Dicha esperanza tendrá que hacerse visible a través de nuestra práctica como comunidades cristianas, en la defensa y promoción de la dignidad humana.

Pastor Osvaldo E. Ullrich