Aportes para el diálogo con relación a la Educación Sexual Integral en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación como una antorcha encendida” (Isaías 62:1) Introducción Nuestras Iglesias surgidas de la Reforma protestante y entendidas como servidoras de la Palabra de Dios, siempre hemos tenido una profunda estima y valoración por la educación pública como herramienta para la construcción de la sociedad civil en la formación de buenos ciudadanos y de buenos cristianos. Ha sido, precisamente por causa de la Reforma que surgió la convicción de la importancia de que sea el Estado, como lo hemos reiterado en más de una ocasión, a través de la escuela que asume el rol decisivo en la formación/educación de nuestros hijos. De aquí que sea parte integral de nuestro testimonio en América Latina, precisamente, el ministerio educativo y en el que la materia de sexualidad humana, como tema curricular, no ha estado ausente. A pesar de que durante muchos años y muchas veces en soledad, nuestras iglesias han promovido una acción educativa en sexualidad humana que tuviera en consideración la realidad cambiante de nuestra sociedad en el marco de nuestros criterios teológicos y pastorales. Por lo dicho, entonces, nunca hemos considerado a la escuela como un espacio competitivo ni sustituto de la familia o de la iglesia sino que siempre la hemos apreciado como una herramienta de complementación con nuestra actividad educativa y pastoral. Definiciones y principios básicos del proyecto – Nuestra opinión Por lo dicho, entonces, compartimos la definición propuesta por el proyecto en debate con relación a la educación sexual integral como “el conjunto de actividades pedagógicas referentes a contenidos congnoscitivos y actitudinales necesarios para alcanzar la salud sexual” [1] . Es nuestra convicción que los conocimientos y las actitudes se nutran mutuamente y no se impartan fragmentadamente en un asunto. Reconocemos, por lo dicho, que “la sexualidad es un fenómeno multidimensional” [2] y que por ello ninguna aproximación agotará el tratamiento de un tema tan profundo. Además de los aspectos psicológicos y físicos, el tratamiento de este tema debe contemplar los aspectos de la vida de relación, la responsabilidad con que se viven todos los actos de la vida privada y pública, los elementos culturales y religiosos que construyen el concepto de sexualidad. Es por esta razón que apoyamos, además, la metodología de género para una adecuada comprensión de la vivencia del ser varón y mujer en nuestra ciudad. Sostenemos al igual que lo hace el proyecto en debate, que la sexualidad impregna toda la vida y existencia humanas, tanto a nivel privado como público, su evolución de acuerdo a la edad y a las personas [3] y que todos como sociedad nos formamos en valores que nos llevan a asumir responsabilidades en nuestra vida sexual. Siempre hemos considerado y sostenido que, los diversos objetivos de la educación sexual en las escuelas públicas y privadas, deben ser: a) brindar una información científicamente fundada; y b) brindar esa información en forma plena y comprensiva para que fundamente valores y actitudes sanos, que eliminen falsos conceptos, tabúes y prejuicios. Solo de ese modo podremos promover una conducta sexualmente responsable y reducir las graves problemas de los embarazos no deseados, la iniciación sexual temprana y sin ninguna preparación, las enfermedades de transmisión sexual y el VIH-SIDA. Para alcanzar esos objetivos los temas a tratar deben ser de tal amplitud y profundidad que abarquen el amplio abanico de posiciones sociales, culturales y religiosas que conviven armónicamente en nuestra Ciudad. Es por ello que apoyamos el tomar en cuenta el desarrollo psicofísicos de las personas; la vida de relación y los conceptos de familia, amistad y amor [4] . Conclusión Por todo ello, resumidamente afirmamos: · La Escuela Pública -en su rol de formadora y promotora de valores ciudadanos, no puede quedar pasiva ni ser actora ausente en un tema tan necesario como el de la educación sexual integral en sus aulas, · Nuestras iglesias, basadas en un responsable y profundo compromiso democrático, consideramos que es tarea del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires garantizar y proteger la diversidad ciudadana también en el marco de la educación que promueve y sostiene; Finalmente manifestamos,
por lo dicho, que en esta ciudad nadie puede ni debe ser excluido, ni
estigmatizado o marginado en el pleno ejercicio de sus derechos como
persona.
Buenos Aires, 11 de noviembre de 2004.- [1] Proyecto de Ley. Directrices de Educación Sexual Integral. Art. 4º [2] idem. Art. 5º [3] idem. Art. 6º [4] idem. Art. 8ª |