MENSAJE DE FLORIANOPOLIS
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"Así habla el Señor: Que el sabio no se gloríe en su sabiduría, que el fuerte no se gloríe en su fuerza ni el rico se gloríe en su riqueza. El que se gloríe, que se gloríe en esto: de tener inteligencia y conocerme. Porque yo soy el Señor, el que practica la fidelidad, el derecho y la justicia sobre la tierra" (Jeremías 9: 22-23) Como representantes de las Iglesias Luteranas en el Cono Sur de América Latina, afiliadas a la Federación Luterana Mundial, reunidos en la Ciudad de Florianopolis (Brasil) entre los días 1º al 4 de septiembre de 2002, y en obediencia a una escucha fiel de la Palabra de Dios, que nos llama a una defensa incondicional de la vida y de la dignidad de toda persona, es que queremos compartir con todos ustedes este mensaje. La realidad que nos rodea y nuestra identidad confesional nos lleva a romper el silencio y a levantar nuestra voz junto a la voz de tantos hermanos y hermanas que son excluidos de la fiesta de la vida a la cual todos estamos invitados. Iluminados por esa Palabra de Dios hemos examinado la realidad en la cual nos toca vivir y anunciar el Evangelio Hemos constatado los esfuerzos de los diversos gobiernos en la voluntad desesperada de ‘honrar’ la deuda externa. Comprobamos que se han hecho todas las negociaciones y renegociaciones impuestas por los organismos monetarios y financieros internacionales. Se han realizado privatizaciones salvajes del patrimonio comunitario y constatamos que a pesar de todo ello, la deuda externa en lugar de disminuir no ha hecho más que crecer y aumentar hasta ahogar toda posibilidad de justicia y equidad. Es por ello que sentimos que debemos tener el coraje de admitir que el mercado y la globalización ignoran las necesidades de dos tercios de la población mundial que esta sometida a condiciones de vida de extrema miseria. Este sistema es un claro e injusto despojo. No podemos dejar de ver que el abismo entre ricos y pobres se ha profundizado y que el bienestar que gozan países desarrollados se fundamenta en la explotación y la pobreza impuesta a países irónicamente llamados en vías de desarrollo. Nunca hubo tanta pobreza y tanta negación de los recursos básicos que posibiliten la subsistencia de hermanos y hermanas y que reflejan una ideología y un modelo que niega la dignidad humana. Como consecuencia de este diagnostico llamamos a las iglesias de América Latina, al Consejo Latinoamericano de Iglesias, al Consejo Mundial de Iglesias y a la misma Federación Luterana Mundial, para que hagan suyo el pedido de opinión consultiva elaborado por el Parlamento Latinoamericano y que debe ser presentada por el gobierno de un país deudor ante la Asamblea General de Naciones Unidas para que a su vez la presente ante la Corte Internacional de Justicia, que se conoce como la "formula de Roma" y que solicita que esa Corte se expida sobre:
Este pedido intenta resolver una de las formas de sospecha ilegitimidad que rodea toda la tramitación y realización de la deuda externa y que exige profundizar las investigaciones sobre las otras formas de ilegitimidad planteadas por el citado Parlamento Latinoamericano: a) el origen de la deuda; b) las consecuencias del Plan Brady; c) la situación ética de aquellos que violaron los deberes de funcionarios públicos y el cohecho. Por más deprimentes y desafiante que se nos presente esta situación, producto de una opresión sistemática, queremos hacer llegar a nuestros pueblos palabras de esperanza porque sabemos que Dios nos ha prometido que hemos de heredar nuevos cielos y nueva tierra en la cual la justicia y la verdad se han de abrazar. Esa tierra y ese cielo nuevo se construye ahora y aquí en las pequeñas señales y signos de esperanza que descubrimos en la vida de nuestras comunidades "Nosotros esperamos según la promesa de Dios ‘cielos nuevos y tierra nueva’, un mundo en que reinará la justicia" (2º Pedro 3:13) En la Ciudad de Florianopolis, a los tres días del mes de septiembre de 2002. Pastor Angel Furlan. Iglesia Evangélica Luterana Unida en Argentina y Uruguay Pastor Juan Pedro Schad. Iglesia Evangélica del Río de la Plata. Pastor Humberto Ramos. Iglesia Evangélica Luterana en Bolivia. Pastora Gloria Rojas. Iglesia Evangélica Luterana en Chile Pastor Huberto Kircheim. Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil |