LITURGIA : PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Algunos pensamientos relacionados con las preguntas más frecuentes, realizadas por el equipo de liturgia de la ELCA.

¿CUAN FRECUENTEMENTE UNA CONGREGACION HA DE CELEBRAR LA SANTA COMUNION ?

Una congregación debe celebrar la Santa Comunión cada domingo. Puede también ser muy apropiado celebrarla en otras ocasiones. : en la noche del sábado como preparación para el domingo, en fiestas importantes y fiestas menores, en mitad de la semana, en el contexto de la realización de un matrimonio cristiano y en un entierro, y en otras ocasiones en las que se reúne la comunidad congregacional.

En “El Uso de los Medios de Gracia : Una Declaración acerca de la Práctica de Palabra y Sacramento” se afirma claramente este principio :

Principio 35 De acuerdo con la Apología de la Confesión de Augsburgo, las congregaciones luteranas celebran la Santa Comunión cada domingo y cada festival. Esta confesión permanece como norma de nuestra práctica.

Antecedentes 35A. La Iglesia celebra frecuentemente la Santa Comunión porque la Iglesia necesita este sacramento, pues es el medio por el cual la hermandad y la misión de la Iglesia son establecidos y por el cual la gente de Dios bautizada es sustentada y alimentada. Esta práctica fue reafirmada en 1989 por la Iglesia Evangélica Luterana en América. Continuamos necesitando “un consecuente estímulo pastoral e instrucción en lo que a la Santa Comunión se refiere, ... destacando el mandamiento de Cristo, su promesa y nuestra profunda necesidad”. Los luteranos de lugares diversos dejaron de practicar este sacramento semanalmente por una gran variedad de razones históricas.

Aplicación 35B. Todas nuestras congregaciones son alentadas a celebrar la Santa Cena semanalmente, pero no todas las celebraciones litúrgicas deben incluir necesariamente este sacramento.

Aplicación 35C. La participación en la comida sacramental es por invitación, no por imposición. Los miembros de esta iglesia son alentados a hacer de este sacramento algo frecuente y no una parte ocasional de sus vidas.

La estructura básica de la liturgia cristiana es una estructura semanal : de domingo en domingo. Aún antes de que todos los cristianos pudieran ponerse de acuerdo en cuando celebrar la Pascua, esta estructura semanal ya estaba en uso. Desde los días más antiguos, la comunidad cristiana fue descripta como un pueblo que se congrega “en el primer día de la semana”. Esta reunión en el primer día de la semana no era un tema de conveniencia ; este era un día laboral en el mundo antiguo. Más bien, era un testimonio hacia la comunidad misma y para el contexto cultural de la resurrección de la muerte de Jesús ocurrida en el primer día de la semana. Esta celebración incluía el hacer aquello que Cristo pidió a sus discípulos en la Ultima Cena : “hagan esto en memoria de mi”. En el siglo segundo Justino Mártir, describió así la liturgia semanal de los cristianos :

En el día que lleva el nombre del Sol, todos aquellos que viven en la ciudad o en el campo se reúnen en el mismo lugar, y se leen las memorias de los apóstoles o los escritos de los profetas tanto como el tiempo lo permite. Cuando un lector finalizó su lectura, el que preside se dirige a nosotros, admonestandonos y exhortándonos a imitar las cosas espléndidas que hemos oído. Luego nos ponemos de pie y oramos y, como se dijo antes, cuando hemos terminado de orar, el pan, el vino y el agua son traídos. El que preside ofrece oraciones de acción de gracias, de acuerdo a su habilidad, y el pueblo da su asentimiento con un “amen”.
Luego, los dones sobre los cuales se ha pronunciado la acción de gracias son distribuidos, y cada uno participa en ellos, y también se envía por medio de los diáconos a los hermanos y hermanas ausentes.

También en los días de Lutero, la celebración básica en cada parroquia era la misa dominical. Otros servicios litúrgicos (la oración diaria matutina y vespertina, la misa de cada día, las procesiones, etc.) eran también celebradas en las congregaciones que tenían suficientes recursos para hacerlo. En la época de la Reforma, Lutero y los reformadores continuaron la práctica que conocían de celebrar la Santa Comunión cada domingo.

La pregunta de cuan a menudo una congregación celebra la Santa Comunión no es igual a la pregunta de cuan frecuentemente un cristiano bautizado individualmente debe recibir el sacramento. En la época de Lutero, muchas personas eran reacias a aproximarse para recibir la Santa Comunión aún cuando participaran de la misa cada domingo o aún cada día. El empuje de la predicación y los escritos catequeticos muy a menudo se centraban precisamente en este tema de cómo alentar a aquellos que participaban de la celebración pública de la Santa Comunión a participar de una forma más completa por medio de la escucha de la Palabra leída y predicada, por el cantar las alabanzas de Dios, por el unirse en las oraciones y por medio del recibir la Santa Comunión.

“...debemos predicar, de un modo tal que los fieles mismos se vean impulsados sin nuestra ley y que sean ellos mismos precisamente los que nos obliguen a nosotros, pastores, a administrar el sacramento (Prefacio del Catecismo Menor). Acaso opongas : “Y, ¿qué debo hacer si no puedo sentir tal necesidad, ni tener tal hambre y sed del sacramento?” Respuesta : que no conozco mejor consejo para quienes se consideren en tal estado y no sienten lo que hemos indicado que descender en ellos mismos para ver que ellos también tienen carne y sangre”. (Catecismo Mayor. V. Obras de Martín Lutero. Tomo V. Pág. 148)

Las congregaciones de la Iglesia Evangélica Luterana en América están yendo con mucha firmeza hacia una mayor frecuencia en la celebración de la Santa Comunión. Los datos que surgen de los informes congregacionales indican que la estructura de la celebración mensual actualmente es minoritario entre las congregaciones. La celebración semanal o las celebraciones quincenales más el adicional de celebraciones en fiestas es actualmente la estructura mayoritaria.

Un permanente énfasis, enseñanza y aliento es necesario si la iglesia ha de implementar a través el compromiso de celebrar la Santa comunión cada domingo en las congregaciones.

En resumen, se puede decir que el argumento para recuperar la celebración Eucarística dominicaly semanal tiene su fundamento en los testimonios de las escrituras, de las confesiones e históricos (en la iglesia del Nuevo Testamento y en las Confesiones encontramos una iglesia de Eucaristía semanal), el significado litúrgico y la necesidad pastoral (la asamblea semanal es mucha más claramente centrada cuando ella es congregada para la Palabra y el Sacramento), la integridad teológica (la asamblea semanal continua actuando con Cristo cuando realiza su Cena). El argumento es que el Día del Señor, el antiguo día de la Eucaristía, el día centrado litúrgicamente para el reunirse en asamblea, el día del memorial de Jesús en la asamblea, es el día destinado para la Cena del Señor. El Día del Señor y la Cena del Señor deben ser para nosotros, relacionados en forma inseparable. (Gordon Lathrop)

Cuando hemos recibido la promesa tan especial de la presencia de Cristo en la Palabra y el Sacramento, el tiempo en el cual vivimos también nos presenta una urgente pregunta pastoral del porqué nosotros no obramos de acuerdo con esta promesa para mantener a Cristo en el centro de nuestras asambleas dominicales. Ninguna ideología, proyecto, tema u otro énfasis podría permitirse correr a Cristo de este centro. El apoyo social que alguna vez dimos por sentado esta rápidamente cambiando en favor de un contexto no cristiano o post cristiano en nuestra vida y trabajo diario. ¡Qué mejor fundamento para construir y para reorganizar nuestras vidas personales de fe y nuestras asambleas en unidad para celebrar que rodear cada semana a Cristo -realmente presente - en la Palabra y Sacramento.

Otras asambleas realizadas en domingo, antes o después de la celebración congregacional de la Santa Comunión, y asambleas en otros días de la semana, deberían también articularse a partir de esta rica estructura cristiana de la oración diaria, proclamación, etc. La liturgia de la Santa Comunión no es el único camino en el cual los cristianos celebran a Dios. La congregación necesita aprender y amar múltiples formas de liturgia. El centrar nuestras vidas en comunión alrededor de la Cena del Señor en cada Día del Señor es el fundamento para crecer.

Preparado por Paul Nelson.

Noviembre de 1997.

Traducido y adaptado por Lisandro Orlov

Julio de 1998.

RECURSOS.

El Uso de los Medios de Gracia : Una Declaración acerca de la Práctica de Palabra y Sacramento. Minneapolis. Augsburg Fortress. 1997.

SAC ; A6 ; 24 green.

Copyright © 1998 Evangelical Lutheran Church in America.

Este documento puede ser reproducido para ser utilizado en su congregación siempre y cuando aparezca la información sobre los derechos de autor en cada copia.