¿Cómo crear un espacio para la liturgia?
(english version)

PENSEMOS EN LA HOSPITALIDAD

¿Qué significa crear un espacio o un entorno para la liturgia?. Así como colgamos adornos en la puertas de nuestros hogares y luces en el sendero que conduce a esas puertas, de igual forma decoramos y adornamos nuestros iglesias para dar la bienvenida a los fieles y a los visitantes. Si la iglesia es el lugar de reunión destinada a una asamblea específica de creyentes, entonces el entorno de hospitalidad es aquel que recibe y apoya a esta comunidad cuando se congrega. Y si el evangelio es parte de la misión de la iglesia, en consecuencia es una forma de poner en práctica esa misión construir un ambiente que signifique que la más amplia comunidad es bienvenida.


PENSEMOS EN LOS TIEMPOS DE LA IGLESIA.

Nuestros hogares los adornamos con elementos que tienen significación para los diferentes tiempos de celebración (fiestas patrias, cumpleaños, Navidad y Año Nuevo, etc.). La iglesia, de igual forma, vive el tiempo y las estaciones, brindando una introducción a las etapas litúrgicas del ciclo que vive la encarnación de nuestro Señor (Adviento, Navidad, Epifanía), el ciclo de la resurrección o pascual (Cuaresma, Semana Santa, Pascua), y el tiempo ordinario del ministerio y las enseñanzas de Cristo. Crear un entorno dentro del cual cada uno de los celebrantes llega a comprender y participar en este despliegue del significado de cada período del año de la iglesia y de sus desafíos pastorales.


PENSEMOS EN LA NATURALEZA

Una de las formas de crear un entorno que celebre cada estación en forma especial es utilizar los elementos naturales de esa estación. Las flores y las ramas son aquellos elementos que nos conectan con el mundo natural y que sugieren el flujo de la vida como una parte de los relatos cristianos. Materiales simples y dignos proclaman la bondad de la creación de Dios.

PENSEMOS CON LOS CINCO SENTIDOS

Las flores naturales tienen diversas ventajas para crear un entorno o atmósfera para la celebración: proporcionan perfumes y aromas. Nuestros cinco sentidos tienen la función de orientarnos en el espacio que habitamos. Durante la celebración litúrgica, los himnos y cánticos hacen que nuestros oídos participen; los colores de las imágenes impactan en nuestros ojos, el pan y el vino estimulan nuestro paladar. Nuestro sentido del tacto es activado cuando pasamos nuestras manos sobre el himnario o cuando abrazamos a nuestros hermanos y hermanas. El olfato tiende a ser aquel sentido que ha sido menospreciado. Es importante pensar en la iglesia como un entorno que llama a la participación de nuestros cinco sentidos construyendo posibilidades creativas.

PENSEMOS EN EL MISTERIO

Los tiempos de la liturgia penen de manifiesto el paso del tiempo y nos coloca dentro del contexto y nos hace contemporáneos de la historia de la salvación. Entornos litúrgicos y congregacionales efectivos o significativos respetan el misterio de esta historia de salvación. La fuente bautismal y la mesa de la cena del Señor, más que cualquier otro elemento en el espacio litúrgico, hacen presente el misterio de nuestra salvación. Manteles impecables, elementos adecuados como la presencia de agua en la fuente bautismal, son recordatorios simples de nuestra privilegiada situación como hijos e hijas de la luz, receptores de la gracia y herederos del Reino de Dios.

Enero 2003.

Julio 2004. Traducido y adaptado por el Pastor Lisandro Orlov (Argentina)

Copyright © 2003 Evangelical Lutheran Church in America

Este folleto se lo puede reproducir para ser utilizado en su congregación siempre y  cuando se indique este copyright en cada una de las copias. 


How Do We Create an Environment for Worship?

THINK HOSPITALITY
What does it mean to create an environment for worship? Just as we hang wreaths on the doors of our homes and light the walkways that lead to these doors, we furnish and adorn our churches to welcome parishioners and guests. If the church is a gathering place for a particular assembly of believers, then a hospitable environment is one that welcomes and supports this community when it gathers. And if evangelism is part of the church’s mission, then creating an environment that welcomes the wider community is a way of practicing this mission. 

THINK SEASONAL
In our homes we display garden flags, jack-o-lanterns, and Christmas lights according to the season. The church, too, marks time, introducing us to the liturgical seasons of the incarnation cycle (Advent, Christmas, Epiphany), the paschal cycle (Lent, The Three Days, Easter), and the ordinary time of summer, autumn, and November. Creating environments within which worshipers come to understand and participate in the unfolding of these liturgical seasons is meaningful, challenging work.

THINK NATURE
One way to create an environment that celebrates a particular season is to utilize natural materials. Flowers and grasses that are in-season connect us to the natural world and suggest that the flux of life is a part of the Christian story. Simple, organic materials wordlessly proclaim the goodness of God’s creation.

THINK (FIVE) SENSES
Fresh flowers have another advantage in creating an environment for worship: they give off scents. Our five senses function to orient us to the space we inhabit. During a liturgical celebration, hymns engage our ears, colorful images direct our eyes, and bread and wine stimulate our tongues. Our sense of touch is activated as we smooth our hands over a hymnal or stroke the wood of a chair. Smell tends to be the sense that is neglected. Thinking of the church environment in terms of its appeal to all five senses will expand creative possibilities.

THINK MYSTERY
Liturgical seasons mark the passage of time and place us within the context of an unfolding salvation history. Effective, meaningful church environments respect the mystery of this story of salvation. The baptismal font and the table of the Lord’s supper more than anything else in the worship space point to the mystery of our salvation. Clean linens, appropriate vessels—even the presence of water in the font—are simple reminders of our privileged status as children of light, recipients of grace, and inheritors of God’s kingdom.

January 2003

Resources

Worship FAQ: Resources on art and environment for worship

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