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Federación Luterana Mundial. Declaración de Cartigny. 1993 DECLARACION DE CARTIGNY SOBRE LITURGIA Y CULTURA Fundamentos Bíblicos e Históricos. Prefacio Esta declaración fue preparada durante la primera consulta de estudio de la Federación Luterana Mundial sobre "Liturgia y Cultura", que se realizó en la localidad de Cartigny, Suiza, en octubre de 1993. Aquellos que fueron invitados a participar de la misma comprenden el comité internacional de estudio relacionado con este proyecto, los participantes representan a todos los continentes del mundo. En esta consulta inicial, el comité‚ de estudio se concentró en los fundamentos bíblicos e históricos (Iglesia Primitiva y la Reforma Luterana) de la relación entre liturgia y cultura. El comité de trabajo se reunir nuevamente en marzo de 1994, en Hong Kong, para examinar los temas y cuestiones contemporáneas de la relación entre cultura y liturgia, música y arquitectura eclesiástica. Como continuación de la consulta de Hong Kong se contempla que el estudio se llevar a una fase regional, en la cual un comité de estudio regional alentar y ayudar en la identificación y en el examen de temas particulares relacionados con la liturgia y la cultura tal como existen en las regiones de la FLM, las sub-regiones, y en las iglesias miembros. Esta investigación se realizar tanto a nivel pastoral como teológico. La Fase III del estudio ser la síntesis y el reflejar en forma global los hallazgos regionales; la fase IV ser la conclusión del estudio con una amplia variedad de seminarios y talleres para implementar lo aprendido en el estudio, de acuerdo a lo que cada región y las iglesias miembros de la FLM decidan que pueda ser útil. Los contenidos de esta Declaración de Cartigny son, por lo tanto, únicamente las conclusiones de la consulta inicial del comité‚ de estudio, con su fundamentación bíblica e histórica; no es una declaración final sobre la totalidad del tema. 1. INTRODUCCION. 1.1. Agradeciendo a Dios, el comité‚ de estudio sobre Liturgia y Cultura de la FLM reconoce los esfuerzos de las Iglesias a través de los tiempos en adaptarse a situaciones cotidianas y locales. Nosotros mismos también estamos particularmente agradecidos por el hecho de que la Federación Luterana Mundial y sus iglesias miembros nos han dado el mandato para iniciar un nuevo estudio sobre este aspecto central de nuestra vida cristiana. 1.2. Comenzamos nuestra tarea con la convicción de que aún en nuestra propia ‚poca la Palabra de Dios debe ser interpretada dentro del contexto de un mundo cambiante. Por medio del Espíritu Santo, Jesucristo se hace presente hoy en nuestro propio y diverso contexto cultural, tal como su presencia fue encarnada en la situación vital de los primeros siglos. 1.3. Reconocemos la necesidad en nuestra ‚poca de hacer que la liturgia sea a la vez autentica con relación a la Palabra de Dios y relevante a culturas determinadas. La Iglesia esta llamada a continuar la permanente tarea de reforma para que el Evangelio pueda ser fielmente proclamado en medio de las múltiples culturas del mundo de hoy. En el análisis final, la Iglesia es una asamblea de creyentes en un lugar y tiempo determinado donde la Palabra de Dios es proclamada de acuerdo con los Escrituras y los Sacramentos administrados de acuerdo con la letra y el espíritu del Evangelio (cf. Confesión de Augsburgo 7). Ha sido nuestra tradición luterana -en verdad, pertenece a toda la tradición cristiana- que la Palabra de Dios debe ser hecha comprensible a todos y que los Sacramentos sean accesibles a todos los creyentes. Esto es entendido en el contexto de la gracia de Dios y de aquello que Cristo realiza por nosotros. 1.4. En el Cristo encarnado, el testimonio y servicio de las congregaciones llega a ser significativo para nuestras sociedades. La Iglesia en su liturgia, que es la expresión central de la celebración de nuestra vida en Cristo, debe ser considerada como la permanente encarnación del Evangelio. 2. LAS CUESTIONES PRIMERAS. 2.1. A medida que las iglesias miembros de la Federación Luterana Mundial procedentes de todas partes del mundo, comienzan a examinar cuidadosamente de qu‚ manera el Evangelio puede ser enraizado en esquemas culturales, es claro que tal estudio no es un lujo, sino que es un imperativo. Asimismo, queda claro que el proceso de inserción de la liturgia no es algo nuevo, sino que es m s bien una antigua inclinación eclesial testificada y muy bien conocida a través de ejemplos del pasado. 2.2. Asimismo el rico y complejo registro de la fe nos compele a emprender algo m s que una superficial consideración del pasado. Parecía correcto, por lo tanto, abocarnos en una investigación m s comprensiva de las raíces y métodos que nos pudiesen brindar directivas y energía en relación a las oportunidades y desafíos actuales. 2.3. El proceso de esta primera consulta creció a partir de un profundo reconocimiento de que Jesucristo mismo es Dios encarnado en la cultura humana. Esta pre-eminente inculturación nos conduce en primer lugar al Nuevo Testamento donde podemos descubrir la forma en la cual la Palabra liberadora del mundo encuentra la cultura. Asimismo fuimos impulsados a entrar en el estudio de la Iglesia Primitiva, donde la Palabra continuó encarnádose en variadas y diferentes culturas; y finalmente la consulta se concentró en la Reforma Luterana como una ‚poca particular donde la Palabra creadora fue experimentada en forma renovada, desafiando y transformando la cultura. La importancia ecuménica de este proceso condujo a varios participantes no-luteranos a involucrarse en nuestras deliberaciones. 2.4. El sentido de una din mica relación portadora de vida entre liturgia y cultura deriva de algo m s que una consideración del desarrollo teológico. Por lo tanto, este estudio, por definición, busca la iluminación a partir de las historias de la liturgia (texto y acción), de la arquitectura eclesiástica, de la música de iglesia en cuanto tal, que conceden a este estudio esa especie de amplitud requerido por los contextos culturales actuales. 2.5. El intento deliberado de descubrir de qué forma la Iglesia en el pasado resolvió el tema y el proceso que acompañó la dinámica liturgia-cultura, arrojó considerable comprensión y perspectiva para una fructífera interacción futura. Ejemplos:(A) La Iglesia, como la continua encarnación de Cristo en el mundo, siempre está hechando raíces en la cultura como el lugar en el cual Cristo puede ser experimentado de forma renovada. El reconocer el componente cultural de la liturgia de la Iglesia, sin embargo, es el reconocer la presencia de Dios en la diversa creación en las fuentes y materiales de la liturgia cristiana. Un enfoque sobre lo cultural conduce a la Iglesia hacia una relación m s responsable con la creación misma. (B) El hacer las preguntas sobre la inculturación en la historia de la Iglesia ha hecho m s clara que en ella existen elementos centrales identificables en el Bautismo y en la Eucaristía, que perduran a través de casi todas las ‚pocas y lugares. (C) La liturgia de la Iglesia es más auténtica cuando resiste la cristalización al permitir que el Evangelio interprete y conduzca el proceso de contextualización. 2.6. El análisis de la historia, por lo tanto, muy naturalmente dirige la atención a la problemática contemporánea, tal como las comunidades cristianas viven el Evangelio en la liturgia en sus diferentes culturas. En la Consulta de Hong Kong que se realizar en 1994, el comité‚ de estudio dirigir su atención hacia estos específicos temas contemporáneos, buscando encontrar m‚todos en común y el mutuo aliento mientras las iglesias tratan estos temas de forma responsable. 3. MODELOS Y METODOS. 3.1. Un examen de la historia de la Iglesia, desde su inserción en el medio Helenico-Judeo hasta los contextos comunes contemporáneos, revela que han luchado continuamente con el cómo relacionar la liturgia cristiana con la cultura en la cual est inserta. El proceso de comprensión y de respuesta a esta pregunta ha sido alternativamente llamado: contextualización, indigenización, inserción, e inculturación. Cada uno de estos términos ha sido utilizado en diferentes maneras, en diferentes lugares en el mundo, y es necesario tener en cuenta que ninguno de estos términos expresa adecuadamente el proceso. 3.2. Sin embargo, es cierta que la asamblea cristiana reunida para la liturgia con su música y su medio ambiente espacial, que se sitúa en la intersección de la fe cristiana y las estructuras culturales. De esta compleja interpelación de cristianismo y cultura, rápidamente emergen tres áreas a ser consideradas: la cultural, la contracultural y la transcultural. La tarea de relacionar liturgia y cultura, en consecuencia, incluye el responder a las siguientes tres preguntas: 3.3. Primero, ¿ cuáles son los elementos culturales en la liturgia cristiana (incluyendo los textos litúrgicos, gestos, vestimentas, mobiliario, arte, música y arquitectura) que brindan expresión a la particularidad del pueblo congregado?. Los elementos culturales ha sido utilizados en la liturgia a través de la historia de la Iglesia (por ejemplo, la adaptación a la arquitectura de las basílicas en la iglesia constantiniana) para facilitar el compromiso de la liturgia cristiana con un contexto particular, a la vez que permanencia fiel al Evangelio. De la misma manera, las iglesias en cada generación y en cada contexto deben preguntarse cuales son los elementos culturales que pueden/deben ser utilizados en sus celebraciones con la finalidad de facilitar la integración local de la comunidad litúrgica en su particular contexto cultural. 3.4. Segundo: ¿cuáles son los elementos contra-culturales en la liturgia cristiana que desafían la cultura en la cual esta ubicada? La Iglesia a lo largo de su historia, por medio de su fiel proclamación del Evangelio, ha desafiado el status quo y la injusticias sociales de su tiempo (por ejemplo, el compartir de Cristo y sus discípulos las comidas con personas socialmente rechazadas de su tiempo). De la misma forma, las iglesias en cada generación y en cada contexto deben preguntarse por aquello que en su liturgia puede/debe ser contracultural, desafiando la cultura en la cual ella existe y facilitando finalmente su transformación. 3.5. Tercero: ¿cuáles son los elementos transculturales en la liturgia que la ubican claramente dentro de la universalidad de la tradición litúrgica cristiana? La Iglesia a lo largo de su historia ha observado consistentemente ciertos elementos centrales dentro de su celebración como una forma de identificarse con la tradición universal de la Iglesia que trasciende el tiempo y el espacio (por ejemplo, el uso del agua en el Bautismo). De la misma forma, las iglesias en cada generación y en cada contexto deben preguntarse de qu‚ forma su práctica litúrgica puede/debe trascender su cultura particular, ubicándola dentro de la tradición cristiana universal. 3.6. En consecuencia, la tarea de relacionar liturgia y cultura es en última instancia una preocupación que encuentra el equilibrio entre ser relevante y la autenticidad, entre la particularidad y la universalidad, mientras evita el eclecticismo y/o el sincretismo. Si bien es claro que cada iglesia en su contexto cultural necesitar hacerse estas preguntas y encontrar las respuestas apropiadas a su situación específica, es también claro que estas preguntas requieren que cada iglesia tenga en consideración las experiencias de otras iglesias y las riquezas de otras culturas. 3.7. Un examen de la tradición, desde el testimonio bíblico, la Iglesia Primitiva y la Reforma Luterana, revela que el centro de la liturgia cristiana es la Palabra, el Bautismo y la Eucaristía. La estructura, ordo, de la incorporación a la comunidad es la enseñanza y las aguas bautismales. La estructura de la asamblea semanal de la comunidad en el Día del Señor es la celebración centrada alrededor de la Palabra y la comida eucarística. Estos elementos centrales son claramente evidentes en el testimonio histórico de la tradición litúrgica cristiana. Asimismo, es evidente que el propósito de la estructura de la liturgia es la fiel recepción y la fiel proclamación del Evangelio de Jesucristo. 3.8. Un modelo que puede ser de ayuda, entonces, y que es evidente a lo largo de la historia de la Iglesia, se encuentra allí donde la comunidad litúrgica es capaz de recibir y de utilizar los importantes elementos de la cultura (y así están insertos en un contexto particular), y a la vez modelar críticamente estos elementos de forma tal que ellos puedan dar testimonio del Evangelio de Cristo que trasciende y transforma todas las culturas (y que est n enraizados entonces en la tradición cristiana universal):" Yo hago nuevas todas las cosas"(Apocalipsis 21:5) 4. PERSPECTIVAS. 4.1. La consulta estudió el proceso de interacción entre la liturgia y el contexto cultural en el Nuevo Testamento, la Iglesia Primitiva y la Reforma Luterana. Identificó el uso de los diferentes modelos y m‚todos y reconoció en estas estructuras un proceso permanente. 4.2. El comité de estudio desea invitar a las iglesias a unirse a este estudio de las raíces comunes de la liturgia cristiana, creyendo que este estudio ofrece importantes herramientas para el análisis de sus celebraciones (liturgia, música, arquitectura, arte, y etc.) dentro de sus variados contextos culturales. 4.3. El comité de estudio continuar su tarea examinando las relaciones contemporáneas entre liturgia y culturas. En temas específicos para una futura consideración, el estudio buscar clarificar la interrelación entre forma y contenido en la liturgia, el uso del lenguaje, gestos, símbolos, y la música en los variados contextos culturales; y la conformación del espacio litúrgico, con el objetivo de la participación inclusiva de todas las personas, profundizando aquello que es cultural, contracultural, y transcultural en estos elementos. 4.4. Las prácticas sacramentales del Bautismo y de la Eucaristía necesitan ser examinadas y adaptadas para recuperar su significado pleno, dentro de los diversos contextos culturales contemporáneos de las iglesias, con el objetivo de que el don de la gracia de Dios pueda ser ofrecido a todos. 4.5. Las iglesias son desafiadas a ser creativas en el desarrollo de las formas litúrgicas que son a la vez autenticas y relevantes, respondiendo tanto a sus culturas como al Evangelio. Por intermedio del poder del Espíritu Santo, las iglesias pueden encontrar para ellas mismas y ofrecer a las diversas sociedades del mundo un modelo alternativo de vida. (Traducción: Pastor Lisandro Orlov) |