Federación Luterana Mundial, 1998

DECLARACIÓN DE CHICAGO SOBRE LITURGIA Y CULTURA

Bautismo y Ritos de Pasaje

Esta declaración es producto de la cuarta consulta internacional del Equipo de Estudio sobre Culto y Cultura de la Federación Luterana Mundial, celebrada en Chicago, Estados Unidos, en mayo de 1998. Los integrantes del Equipo de Estudio representan cinco continentes del mundo y han actuado juntos durante cinco años. La primera consulta, en Cartigny, Suiza, en 1993, centró su atención en los fundamentos bíblicos e históricos de los vínculos entre culto cristiano y cultura, y produjo la *Declaración de Cartigny sobre Culto y Cultura: Fundamentos Bíblicos e Históricos*. La segunda consulta, Hong Kong en 1994, examinó problemas e interrogantes contemporáneos relativos a los vínculos entre las culturas del orbe y la liturgia cristiana, la música eclesiástica y la arquitectura y artes plásticas de la iglesia. Los documentos de esas dos consultas se publicaron bajo el título Diálogo entre Culto y Cultura.Título original en inglés: Worship and Culture in Dialogue, Ginebra: Federación Luterana Mundial, 1994. Hay versiones correspondientes en francés, alemán y español. La tercera consulta internacional, que tuvo lugar en Nairobi, Kenia, en 1996, se concentró en la eucaristía y sus vínculos con la cultura, emitiendo la *Declaración de Nairobi sobre Culto y Cultura: Desafíos y Oportunidades Contemporáneas*. Los documentos y declaración de Nairobi se publicaron bajo el título Christian Worship: Unity in Cultural Diversity (Culto Cristiano: Unidad en Diversidad Cultural).Ginebra, Federación Luterana Mundial, 1996. Hay versión correspondiente en alemán. La consulta de Chicago, realizada en 1998, examinó la dinámica por la cual las culturas del mundo se vinculan con el Santo Bautismo y con ritos de pasaje humano (ritos de sanidad, ritos fúnebres, ritos nupciales). Esta declaración de Chicago se basa en las anteriores declaraciones de Cartigny y Nairobi, aplicando sus discernimientos a las materias que se trataron en la consulta de Chicago.

1.  Introducción

1.1.  El acto constitutivo en la vida de cualquier comunidad cristiana es el *un bautismo* (Efesios 4:5) que constituye a la iglesia, para que sea un *sacerdocio real* que proclama las poderosas obras de Dios, dador de vida, en favor de todo el mundo (1 Pedro 2:9). El bautismo es el morir del cristiano junto con Cristo, a fin de que puedan ser resucitados con él a una nueva vida (Romanos 6:4) como signos de la nueva creación de Dios. Es el *lavamiento del agua por la Palabra* (Efesios 5:26) que proclama y concede el perdón de los pecados y, al mismo tiempo, identifica a la comunidad cristiana con Jesucristo, el cual se identifica con los marginados y con los pecadores y todo el mundo necesitado. Es el derramamiento del Espíritu Santo, el cual lleva a los bautizados a la comunión con el Dios Trino y de unos con otros. En este sentido, el bautismo siempre introduce al recién bautizado en la vida de una comunidad local de cristianos, pero en comunión con todas las iglesias de Dios. Y el bautismo reviste una significación para toda la vida, otorgando a los cristianos la dignidad y responsabilidad de su vocación en Cristo. Todos los demás cambios y transiciones en la vida de un cristiano deben considerarse reflejos de este tránsito básico y de esta dignidad básica. *En otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios* (1 Pedro 2:10). El bautismo, pues, conforma y estructura los ritos vinculados con el ciclo de vida.

1.2.  Los ritos de pasaje son procesos y actos comunitarios simbólicos vinculados a transiciones importantes y decisivas en la vida de individuos y comunidades. En casi todas las culturas, dar a luz, alcanzar la edad adulta, casarse, partir, contraer y a veces superar una enfermedad, como también morir, el duelo, entre las muchas otras transiciones, se caracterizan por diversos ritos comunales que expresan el proceso de separación, de situación *liminar* (el estado de tránsito o intermedio) y de incorporación. Para acompañar a las personas en muchos de estos momentos de transición, la comunidad cristiana celebra ritos de pasaje. Estos ritos, por medio de los cuales la iglesia invoca la protección y providencia de Dios para las personas en transición o situación liminar, derivan su eficacia del poder de la Palabra. Los principales ritos de esta índole que celebra la iglesia son los que están relacionados con la enfermedad, los sepelios y los casamientos. Sin embargo, para los cristianos se trata de ritos que prolongan o renuevan o completan el rito original y esencial del paso a través de las aguas del bautismo. Por eso es bueno que se recuerde y se reafirme el bautismo en estos diversos ritos del ciclo de vida. Y para los cristianos estas maneras de notar la transición de la vida se celebran con propiedad en la comunidad de los bautizados.

1.3.  Toda celebración cristiana, trátese de los sacramentos o de los ritos de pasaje, se relaciona dinámicamente con la cultura por lo menos de cuatro maneras: Primero, el culto es transcultural, de la misma substancia para todos en todas partes, por encima de las culturas. Segundo, el culto es contextual, con variantes según los contextos naturales y culturales locales. Tercero, el culto es contracultural, poniendo en tela de juicio todo lo que es contrario al evangelio en cualquier cultura dada. Cuarto, el culto es intercultural, haciendo posible un intercambio entre diferentes culturas locales.Para mayor explicación y ejemplos de esta dinámica cuádruple, véase la Declaración de Nairobi.

1.4.  Entre los diversos métodos de contextualización, resultan particularmente provechosos los de equivalencia dinámica y de asimilación creativa.Para la metodología y criterios, véase la Declaración de Nairobi, 3.2.-3.6. Equivalencia dinámica es la re-expresión de componentes de la liturgia cristiana con elementos de una cultura local que tienen el mismo significado, valor y función. Asimilación creativa es el agregado de elementos de la cultura local al ordo litúrgico para enriquecer su contenido básico original.

1.5.  El diseño del ámbito de culto, la selección de música y otros elementos de todos los ritos nunca debieran desestimarse como asuntos indiferentes o de elección personal. Al contrario, permanecen bajo el imperativo de hacerlo todo conforme al evangelio de Jesucristo, de tal modo que queden claros los valores bautismales de los ritos.

2.  El Bautismo

2.1.  La índole transcultural del bautismo surge del hecho de que esta *palabra visible*, esta proclamación tangible del evangelio, es un don de Dios para toda la iglesia en todo el mundo. El agua, el elemento terrenal tangible del sacramento, existe en todas partes donde haya vida humana. Pero la estructura u ordo del bautismo es también una herencia ecuménica universal.Paralelamente con el estudio sobre culto y cultura de la FLM se ha estado realizando una investigación por parte de la Comisión de Fe y Orden del CMI. Una parte de este estudio se ha dedicado al bautismo; con respecto al ordo del bautismo, véase la declaración sobre *Llegar a ser cristiano: Las implicaciones Ecuménicas de nuestro Común Bautismo*, 1997. El bautismo abarca:

 a) formación en la fe (conocido tradicionalmente como catecumenado),La formación catecumenal pre-bautismal no consiste solo en educación; antes bien, implica la formación de toda la persona por parte del Espíritu Santo en Palabra, oración, culto, comunidad cristiana y servicio al mundo.  b) baño purificador, y  c) la incorporación del bautizado en la totalidad de la comunidad cristiana y su misión. Esta incorporación se expresa en el hecho de que los recién bautizados son conducidos a la mesa de la Cena del Señor, la misma mesa donde su identidad bautismal también será fortalecida y reafirmada a lo largo de su vida. Los sucesos que rodean al baño purificador mismo también se han llegado a practicar conforme a una pauta de uso generalizado que es casi transcultural. En una reunión de la asamblea cristiana, en que se proclama la Palabra, acontecen por lo general los siguientes eventos: Se alaba y agradece a Dios por el  agua; en unión con la iglesia, los candidatos y sus padrinos renuncian a las fuerzas del mal y confiesan la fe universal de la iglesia en el Dios Trino; se derrama agua abundantemente en el nombre trino de Dios; se hacen rogativas por los dones del Espíritu; y estas oraciones pueden estar acompañadas por diversos *símbolos explicativos**por ejemplo, la unción, la imposición de manos, la señal de la cruz, y frecuentemente el revestir a los candidatos y un cirio encendido*pueden estar acompañando esas plegarias, dando a conocer algo acerca de la obra poderosa que Dios realiza en el bautismo. Cualquier contextualización del bautismo o de los ritos de pasaje, dependerá de que las iglesias permitan que estas características transculturales del bautismo se renueven continuamente dentro de ella misma. *Debiéramos hacerle justicia al significado del bautismo y hacer de nuestra práctica una verdadera y completa señal de lo que significa el bautismo.*Martín Lutero: *El Santo y Bendito Sacramento del Bautismo*, 1.

2.2.  Pero es preciso contextualizar este don transcultural en cada lugar. La comunidad local tendrá sus propios modos de enseñar y transmitir la fe a los candidatos para el bautismo y sus familias, formándolos en corazón y en vida, como también en mente. Conviene que estos modos  se cultiven en conexión con otros cristianos de la localidad, como testimonio de la unidad bautismal de la iglesia toda. La asamblea cristiana tendrá su propio modo de congregarse. El ámbito de culto puede ser diseñado localmente, siempre que este diseño tenga en cuenta la necesidad de que el acontecimiento bautismal ocurra en presencia de la asamblea litúrgica, con el uso generoso de agua. En muchos lugares, esto puede significar que las comunidades recuperen el uso de fuentes o estanques que permitan el bautismo por inmersión (por lo que abogó Lutero con tanto ahincoMartín Lutero, *Catecismo Mayor*, 4; *El Santo y Bendito Sacramento del Bautismo*, 1; *El Bendito Sacramento del Santo y Verdadero Cuerpo de Cristo*, 3; y *La Cautividad Babilónica de la Iglesia*.). Tal vez haya que reemplazar los tradicionales *símbolos explicativos* del bautismo, mediante equivalencias dinámicas, o reforzarlos mediante la asimilación creativa, de modo tal que el poder del baño purificador se perciba más claramente en el contexto local. Cada iglesia local debe preguntarse: ¿Qué símbolos locales pueden expresar el don del Espíritu, la adopción de una nueva identidad, la dignidad y vocación bautismal, la muerte y resurrección, y la unidad de la comunidad, y con ello no ensombrecer la importancia central del agua y la Palabra? Los *símbolos explicativos* nunca deben dejar en las sombras el baño purificador.

2.3.  La unidad bautismal nunca será la de un grupo *cerrado*. El bautismo, que constituye la iglesia, también llama a los cristianos a identificarse en solidaridad con todo el mundo. Por lo tanto, su celebración también tendrá ciertos ingredientes contraculturales. Los pobres serán bautizados con por lo menos la misma dignidad que los ricos. Varones y mujeres, niños y adultos, y las personas de todas las etnias, clases y castas estarán aquí en pie de igualdad, igualmente todos necesitados de la misericordia de Dios, igualmente dotados con la efusion del Espíritu. El bautismo, que crea la feligresía de la comunidad local, al mismo tiempo también constituye a estas personas en miembros del cuerpo universal de Cristo, que es uno. El bautismo nos llama a la unidad, no a la división.Véanse los documentos del Instituto de Estrasburgo-Consulta de la FLM sobre este tema, en Baptism and the Unity of the Church, ed. Michael Root y Risto Saarinen (Ginebra: Publicaciones CMI, Grand Rapids, MI y Cambridge, RU: Eerdmans, 1998).

2.4.  Al contar una vez más con este don de Dios renovado en su medio, las iglesias también pueden recibir el auxilio de dones interculturales de iglesias que comparten ese bautismo único. Los himnos y la música de una iglesia puede iluminar provechosamente el significado del bautismo en otra iglesia de una cultura distinta. El ámbito del bautismo en una iglesia local (fuentes o estanques y el entorno físico) puede sugerir posibilidades a otras iglesias de otros lugares. Y *símbolos explicativos* nuevos, descubiertos y desenvueltos por iglesias locales de una región, pueden ser aplicados por cristianos de otros lugares, que de esa manera tal vez descubran la profundidad del significado del bautismo que hasta ahora no habían imaginado.

3.  Ritos de Sanidad

3.1.   Cuando invocamos, para ser sanados, a Jesús como Cristo, apelamos a lo que está más cerca de su corazón: solicitud por los que sufren por causa de enfermedad física y otras aflicciones del espíritu humano. Por medio de ritos de sanidad, la iglesia, representada por sus pastores y la comunidad local, invoca la presencia consoladora de Cristo y del Espíritu, particularmente en casos de enfermedad grave que puede provocar ansiedad, quebrantar el espíritu humano, debilitar la fe o aislar a la persona humana de la sociedad e incluso de la comunidad eclesial. Las iglesias que carecen de estos ritos de sanidad quizá deseen considerar la posibilidad de ponerlos en práctica, con lo cual prestarían un servicio pastoral y expresarían solidaridad con las personas que sufren (1 Corintios 12:22-26).

3.2.   La unción, la imposición de manos y la oración de fe, siempre que sea posible en presencia de la comunidad, son los elementos esenciales de los ritos cristianos de curación. Han sido transmitidos a nosotros por tradición apostólica (Marcos 6:13; Marcos 16:17-18; Santiago 5:14-15). Son transculturales en el sentido de que han sido preservados, aunque posiblemente hayan sido re-expresados ritualmente en el curso de la contextualización. La propia eucaristía es una expresión transcultural primaria de la solicitud de la iglesia por los enfermos. El cuidado de los enfermos por parte de la congregación incluye la celebración eucarística por parte del pastor (junto con representantes de la congregación) en la recámara de la casa o del hospital (u otro lugar) donde se encuentre la persona enferma, o el ministerio de compartir la Palabra y la santa comunión de la asamblea dominical con las personas que, por causa de enfermedad o impedimiento, no están en condiciones de estar presentes en esa asamblea. Todos los ritos de sanidad y todos los alcances de la pastoral eucarística tienen el propósito de rodear a las personas aisladas o excluidas con el don divino de la comunidad bautismal.

3.3.  Para enriquecer y hacer comprensibles los ritos cristianos (la tarea de contextualización), es necesario identificar elementos de ritos locales de sanidad que se puedan sustituir adecuadamente, luego de una evaluación crítica, por elementos de los ritos cristianos tradicionales mediante equivalencia dinámica o, como será el caso más a menudo, ilustrar el núcleo original del rito mediante la asimilación creativa. Los elementos de ritos locales incluyen gestos, símbolos y elementos materiales pertinentes que puedan ser integrados a la práctica cristiana.

3.4.  En situaciones donde algunos tipos de enfermedad se consideran consecuencia de magia o brujería, es preciso instituir la catequesis cristiana y la educación en salud. De ninguna manera se han de integrar elementos de curación vinculados con la magia o la brujería en los ritos cristianos. El aspecto contracultural de la sanidad cristiana también debe desafiar las prácticas que se basan en supersticiones que a veces provocan injusticia y crueldad para con personas sospechosas de brujería, como también las prácticas sanitarias basadas en la riqueza o el egocentrismo, o las instituciones modernas que degradan la dignidad de los enfermos.

3.5.  Las lecturas bíblicas y las oraciones debieran recalcar que los ritos de sanidad de la iglesia encarnan la solicitud de Jesús por los enfermos, que expresan fe en el poder de la muerte y resurrección de Cristo, y que su propósito primordial es sanar a la persona en su integridad, como también permitirle a la comunidad que interceda por la curación de una enfermedad (sea física o mental). Los ritos de sanidad debieran incluir variantes para situaciones de enfermedades agudas, crónicas y terminales.4.  Ritos Fúnebres

4.1.  Los ritos fúnebres cristianos son la conclusión del paso de este mundo a Dios (Juan 13:1) que se emprendió en el bautismo. Con ellos se celebra el paso o éxodo de los bautizados y señalan su dies natalis (día de nacimiento) en la vida eterna. Al mismo tiempo, se acompaña a los deudos en momentos de pérdida con palabras consoladoras de la Escritura y la solidaridad de la comunidad cristiana y su canto.

4.2.  Las prácticas fúnebres de los cristianos han incluido tradicionalmente los siguientes elementos, ordenados como una pauta: a) lavar, ungir y vestir el cuerpo*ritos reminiscentes del bautismo; b) vigilia comunitaria (velatorio) y luego una celebración de la Palabra o de la eucaristía*ritos que expresan la comunidad bautismal; y c) encomendación final y procesión al lugar de entierro mientras se cantan himnos o salmos pascuales*ritos que aluden al éxodo.

4.3.  En algunos lugares ajenos a la tradición cristiana, ya existe un cierto número de los ritos antes mencionados, tales como lavar y vestir el cuerpo y la procesión fúnebre. En estos casos, la tarea de contextualización consiste en infundir en estos ritos la dimensión bautismal y pascual por medio de la lectura y el canto de la Palabra de Dios y por medio de oraciones.

4.4.  Está claro que no se puede integrar en el rito textos, gestos, canto fúnebre y símbolos que contradigan la fe cristiana constitutiva en la resurrección: aquí se trata de una labor contracultural en el desarrollo de ritos fúnebres. Otra tarea contracultural necesaria en algunos contextos consiste en evitar prácticas (v.gr., féretros caros, comidas finas) que imponen un peso financiero oneroso sobre la familia del difunto. Por otro lado, los ritos fúnebres cristianos pueden incluir la posibilidad de procesiones fúnebres como etapa final del peregrinaje pascual en que la comunidad acompaña al muerto y a los deudos.

4.5.  Cuando se practica la cremación, los ritos cristianos debieran proporcionar lecturas bíblicas y oraciones que ratifiquen la fe en la resurrección y normas para disponer apropiadamente de las cenizas.

4.6.  Hay que estimular la tradición de salmodiar o cantar salmos durante las exequias, como también  valerse del repertorio local y mundial en materia de himnos.  En todos los casos, los textos y la música deben expresar adecuadamente la fe cristiana. 

4.7.  Los cristianos siempre han mostrado solicitud y respeto por los cementerios y otros lugares donde los fieles que *duermen en Cristo* aguardan el día de su venida. Hay que empeñarse en expresar el carácter cristiano de los diversos sitios de sepelio utilizados por nuestras iglesias. De igual manera, los edificios eclesiásticos donde se celebra la eucaristía de cuerpo presente debieran estar diseñados interiormente para tales ocasiones.

5.  Ritos Nupciales

5.1.  El proceso de transición por el cual la pareja pasa de estar solteros a ser socialmente reconocidos como casados puede considerarse transcultural en sí mismo, por su forma e índole general. Con todo, para los cristianos el don verdaderamente transcultural consiste en: a) la proclamación de la Palabra de Dios en conexión con tal transición, y b) la plegaria que pide la bendición de Dios sobre la pareja y su hogar. La Palabra de Dios y la bendición nupcial son las añadiduras cristianas universales al proceso humano de casamiento.

5.2.  Pero estas añadiduras se efectúan dentro de un rito que tendrá íntimas conexiones culturales, y aquí surge la tarea de contextualización. La manera en que se desenvuelve el proceso matrimonial, la manera en que la pareja se compromete, en que expresa su asentimiento, en que la sociedad se congrega a su alrededor, todo esto puede variar ricamente de cultura en cultura. El tipo de música que se utilice en la ceremonia se puede tomar prestada de la tradición musical local, siempre que tanto la música como la letra sean compatibles con la intención de proclamar la palabra de Dios y rogar por su bendición. De igual manera, el rito nupcial puede realizarse en la iglesia o en la casa o en otro local de reuniones. Sin embargo, cuando ha habido una ceremonia nupcial civil y la pareja se dirige a la comunidad cristiana solicitando la bendición nupcial, el consentimiento y los votos nupciales no necesitan ser repetidos en la iglesia.

5.3.  Hay aspectos contraculturales en las bodas. Es importante que el rito conserve y exprese la dignidad bautismal de las partes en el matrimonio. Así pues, ambas partes de la pareja deben consentir libremente al acto nupcial, y ni la novia ni el novio deben ser tratados como si fueran una *propiedad*. Además, la condición de casado no debe verse como mejor ni como peor que la condición de cualquier otra persona de la asamblea: porque todos son bautizados. Su dignidad y vocación fundamental la constituye su bautismo, y un matrimonio en particular debe considerarse como un maravilloso desarrollo de esa vocación, por amor a la vida del mundo. Es posible que esa dignidad bautismal adquiera expresión si se celebra la boda en el contexto de la eucaristía de la asamblea. O puede ser que la bendición nupcial dé expresión a la vocación de cristianos bautizados que se han casado. Como quiera que sea, la iglesia hará bien en resistirse a la difusión de pautas consumistas y de dote en los matrimonios que resultan muchas veces indebidamente suntuosos sin expresar valores cristianos auténticos.

5.4.  Entre los dones interculturales que las iglesias pueden compartir entre sí pueden estar nuevas maneras de dar expresión a la vocación bautismal de los contrayentes*con signos, cantos o gestos*en un diálogo local con las tradiciones culturales nupciales de la comunidad.

6.  Llamado a las Iglesias

6.1.  Las personas que nos hemos desempeñado en el Equipo de Estudio ofrecemos nuestra labor de 1993-1998 a la gloria de Dios y para la renovación de la iglesia. Invitamos a la Federación Luterana Mundial y sus iglesias afiliadas a recibir este trabajo de manera tal que renueve su vida y su misión. Una recepción de esta índole implica la traducción de las declaraciones y libros de la FLM sobre culto y cultura a idiomas vernáculos, como también su amplia difusión; talleres y jornadas de diversa índole a nivel local, regional y subregional; retiros pastorales; cursos en seminarios e instituciones teológicas; boletines regionales sobre culto y cultura para establecer una red que facilite la comunicación; artículos en periódicos eclesiales y académicos; consultas con parroquias; consultas con arquitectos, artistas y músicos; y otras más. La recepción también implica el compartir ecuménico con iglesias compañeras, seminarios y revistas, al igual que otros emprendimientos ecuménicos.

6.2.  Seguimos exhortando a todas las iglesias afiliadas a la Federación Luterana Mundial que emprendan nuevos estudios y emprendimientos que tengan como objetivo el compartir la naturaleza transcultural, contextual y contracultural de la celebración cristiana. Invitamos a todas las iglesias afiliadas a recuperar la centralidad del bautismo para su vida y culto, y como fundamento de los ritos de tránsito humano, y hacerlo siempre que sea posible en colaboración ecuménica con amplia participación. El reto consiste en producir y utilizar formas de culto que sean auténticas en cuanto al evangelio y pertinentes en cuanto al contexto cultural local.