LITURGIA : PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Algunos pensamientos relacionados con las preguntas más frecuentes, realizadas por el equipo de liturgia de la ELCA.

¿QUE OCURRE EN LOS FUNERALES?

La Iglesia Evangélica Luterana en América ha preparado un documento de enseñanza con relación a las prácticas funerarias que no está formalmente aprobado. Considerable material específico se puede encontrar que tienen como objetivo conducir a través del camino por el cual la iglesia se aproxima al entierro de un muerto en el “Libro de Liturgia y Cántico” (pág. 124-130), en la forma de textos litúrgicos, rubricas (indicaciones) Estas indicaciones guían la práctica de la Iglesia en una variedad de circunstancias.

Esas indicaciones guían la práctica de la iglesia en una gran variedad de circunstancias. Así como la forma más común de Funeral incluye la celebración de una liturgia realizada en el iglesia con la presencia del cuerpo del cristiano fallecido, las rúbricas o indicaciones muestras claramente que las adaptaciones son posibles en el caso de que el cuerpo no esta presente. Estas notas también guían la conducción del servicio y la encomendación, si el cuerpo ha de ser enterrado en el suelo, en un nicho o panteón, encomendado al mar, cremado, o donado para investigación médica o donación de órganos. La iglesia considera todos estos métodos de disponer el cuerpo como aceptables para un cristiano. Muchas congregaciones facilitan espacios para el entierro de las restos de una cremación en un columbarium (lugar donde las urnas que contienen las cenizas son ubicadas en nichos) en o cerca del edificio de la iglesia, o en un jardín memorial cerca del edificio (donde las cenizas pueden ser enterradas o esparcidas y una lista de nombres preservan como una tabla de recuerdo o en alguna otras forma que se considere apropiada).

A partir de la comprensión por parte de la Iglesia de que el Funeral era una celebración litúrgica a Dios por mediación de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo, ella no permite que asociaciones sociales o fraternas introduzcan ritos o ceremonias ajenas a su liturgia. Estas ceremonias no deberían ser mezcladas con la liturgia que la iglesia celebra a Dios ni en el edificio de la iglesia ni en otro lugar (tales como las dependencias funerarias, o alrededor de la tumba). Honores militares y tributos de asociaciones u otros ritos deben estar separados del funeral y del servicio de encomendación de la iglesia.

El pastor debe ser notificado inmediatamente del fallecimiento de un miembro de la congregación por razones pastorales y para ayudar en la planificación del entierro. Ninguna disposición con relación al funeral deben ser hechas sin consultar previamente con el pastor y con el personal apropiado. Cuando es posible, la planificación de la liturgia del funeral podría realizarse antes de la muerto de un cristiano/a, para evitar tener que realizar esa planificación en momentos de duelo, y poder ofrecer, de esta forma, al pastor una ocasión de hablar seriamente acerca de la esperanza cristiana de la resurrección de la muerte por mediación de Jesucristo.

El libro de liturgia de la iglesia brinda la posibilidad de celebrar la Santa Comunión en un funeral. En tal celebración, la invitación a comulgar se extiende a los comulgantes presentes en ese servicio, y no solamente a la familia y al círculo más íntimo de los deudos. Ese libro también alienta el uso de un palio para cubrir el féretro de un cristiano bautizado desde el momento en que entra hasta que el mismo abandona la iglesia. Un palio es una amplia tela, algunas veces marcada con la cruz, que cubre totalmente el féretro. El uso del palio hace que todo cristiano sea tratado exactamente igual, ya sea que lo entierren en un muy costoso féretro o un simple cajón de madera. El féretro está ubicado siempre muy cerca del lugar en que se celebra la liturgia, ya sea que esta se realice en el templo o en algún otro lugar. Las cenizas de la cremación, con algunas adaptaciones deseables, pueden ser tratadas de la misma forma cuando se las presenta en la liturgia. El encendido del cirio pascual y su ubicación cerca del ataúd mientras yace en el templo también conduce a la asamblea a pensar en la muerte y resurrección de Cristo que Dios realizó en el momento del bautismo.

Mientras que las prácticas actuales en una congregación local pueden variar de un lugar a otro, los recursos que provee para su uso por la Iglesia Evangélica Luterana en América son un importante espacio para considerar el establecimiento de estructuras para la práctica de la iglesia.

Los cristianos se esforzarán en mantener la esperanza evangélica de la resurrección en el centro de todas las observancias asociadas con la muerte de un cristiano o cristiana. Las costumbres asociadas con las casas de velatorios o con el domicilio familiar, tales como la exposición del cuerpo del difunto o la vigilia junto con la familia no se las tiene en consideración dentro de esta revisión de las prácticas de la iglesia.

Los pastores y las congregaciones pueden escoger ampliar su acompañamiento a las personas que no pertenecen a la iglesia y a sus familias en el momento de la muerte y del duelo. Se deben realizar modificaciones en los ritos de entierro para un cristiano, ya sea que el rito se utiliza en una casa funeraria o en las instalaciones de la iglesia.

Preparado por Paul Nelson

Director de Liturgia

Enero de 1996

Traducido y adaptado por Lisandro Orlov

Agosto de 1998

RECURSOS.

“Las exequias cristianas”. Cuadernos de Phase Nº 12. Centro de Pastoral Litúrgica. Rivadeneyra 6,7 08002 Barcelona. España.