LITURGIA : PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Algunos pensamientos relacionados con las preguntas más frecuentes, realizadas por el equipo de liturgia de la ELCA.

¿TRADICIONAL ? ¿CONTEMPORANEA ?

Muchas congregaciones están ofreciendo celebraciones litúrgicas “alternativas” o “contemporáneas” en un honesto esfuerzo por alcanzar a aquellas personas que viven en la comunidad sin tener una pertenencia eclesiástica determinada. Desafortunadamente, términos como “contemporánea” a menudo no están claramente definidos y pueden llevar a confusión. ¿Qué queremos significar por “contemporánea” ? ¿”Alternativa con relación a qué ?. Para muchos, las respuestas están dadas por una música y liderazgo cambiante o evolucionado. Para otros, el moverse hacia una liturgia contemporánea significa el completo abandono de las formas y textos tradicionales en una tentativa de hacer el acontecimiento litúrgico del domingo mucho más atrayente a los visitantes que tienen muy poca formación con relación a la celebración litúrgica.

Algunas personas identifican la liturgia luterana con una forma específica de música. Aún cuando la herencia musical de nuestra iglesia es muy fuerte y no puede ser abandonada, no podemos definir a la liturgia por este elemento exclusivamente. El encuadre musical que encontramos en el “Libro de Liturgia y Cántico” no es, en sí mismo, una liturgia luterana. Sin embargo, como luteranos, nos comprendemos a nosotros mismo como incluidos en una iglesia más amplia, la iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares. Esta iglesia no reconoce fronteras de tiempo, idioma, cultura, género o estilos de vida. Como una parte de esta iglesia, nos comprometemos nosotros mismos a considerar seriamente el pasado y a utilizar en la liturgia todo aquello que podemos de nuestra tradición. Nuestras formas y textos litúrgicos han estado evolucionando por siglos y han llegado hasta nosotros. Son ellos un vínculo vital con la iglesia de todos los tiempos : pasado, presente y futuro. Arriesgamos empobrecerla cuando simplemente abandonamos nuestra tradición con el objetivo de crear algo que creemos que es mucho más relevante. El apreciar la tradición, sin embargo, no significa que alentamos una aproximación a la liturgia estancada en el tiempo como si fuera un museo. ¡Muy por el contrario !. La tradición siempre se está adecuando a contextos específicos, a circunstancias locales y a tiempos únicos en la historia. El idioma cambia y los estilos musicales evolucionan. Algunos cambios han probado ser valiosos y eventualmente pasan a ser parte de la tradición.

Muchas congregaciones han tratado de resolver el dilema entre lo tradicional y lo contemporáneo ofreciendo una variedad de celebraciones litúrgicas. Algunos estudios han mostrado que al agregar un servicio extra aumentara la participación total, especialmente cuando la celebración que se agrega es muy diferente de las otras. Al menos, la participación crecerá por algún tiempo. No hemos ensayado esta práctica por un tiempo suficiente como para conocer los resultados a largo plazo de dividir una congregación a través de celebraciones litúrgicas diferentes . Es muy posible que la tentativa de proveer suficientes opciones para el gusto de cada uno puede resultar, en el largo plazo, un daño espiritual. Tal estrategia, actuando a partir de una muralla de individualismo, conecta la iglesia con alguno de los aspectos negativos de la cultura en lugar de dirigir un llamado para que la iglesia sea contracultural y comunitaria en su naturaleza.

El interés por brindar hospitalidad a los extraños es importante. En la búsqueda de enfatizar la liturgia como la reunión de la creyentes alrededor de la Palabra y del Sacramento, hemos podido dejar fuera a los visitantes e ignorado nuestro mandato evangélico. Aquello que es para nosotros familiar y sagrado puede ser para ellos extraño y poco familiar. El interés por los visitantes, sin embargo, no puede conducirnos inmediatamente al otro extremo, el de abandonar lo básico que la iglesia siempre ha hecho cuando se reunía para la celebración litúrgica. Ninguno de los extremos es aceptable. Algunas congregaciones han tratado de encontrar un camino intermedio de compromiso al ofrecer reuniones separadas : una para los que buscan novedades y otra para los miembros de larga data. Sin embargo, aún esta estrategia debe ser emprendida con mucho cuidado. Algunos pueden ingresar a la congregación a través de algunos de los novedosos encuentros y nunca madurar hacia las celebraciones litúrgicas de los creyentes. Otros pueden encontrar más fácil el simplemente participar de las reuniones renovadas en lugar de participar en los encuentros de la iglesia que reúne a los fieles. Esta división puede causarnos el fallar en nuestra responsabilidad de alimentar a todos los miembros de la comunidad de fe.

No tenemos porqué pedir disculpas por nuestras tradiciones. Más bien debemos celebrar la liturgia en forma vital, colorida y con ritmo. Estamos ciertamente llamados a proclamar el Evangelio y a celebrar los sacramentos con audacia. El mandato evangélico nos desafía a enseñarnos unos a otros los misterios de nuestra fe y las formas en la que los celebramos. Cuando una persona nueva visita nuestras congregaciones, ellos deben quedar cautivados por la forma en que lo hacemos y la sinceridad y la intensidad con la cual lo hacemos de forma tal que deseen regresar. La real hospitalidad significa que todas las personas de nuestro pueblo, y no solo las personas asignadas para saludar y recibir en ese día, están preparadas para brindar una misericordiosa hospitalidad . Nuestros edificios necesitan ser diseñados y construidos de tal forma que puedan dar la bienvenida a aquellas personas que no están habituadas con nuestras instalaciones y nuestras tradiciones. Podemos llegar a alcanzar mejor a los nuevos visitantes si ofrecemos boletines informativos concisos, claros y que sean una real invitación. Nuestro desafío es el descubrir la variedad de formas en las que podemos recibir a aquellos que buscan novedades sin abandonar la substancia de nuestra tradición litúrgica.

Preparado por Scott C. Weidler.

Febrero de 1996.

Traducido y adaptado por Lisandro Orlov.

Junio de 1998.

RECURSOS.

Pablo Argárate. “La Iglesia Celebra a Jesucristo. Introducción a la celebración litúrgica”. Colección Teología en diálogo. Editorial San Pablo. Buenos Aires. 1994