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Propio 14-C - 12 de agosto de 2007 Abraham: Un modelo muy humano Después de estos acontecimientos, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: "No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo.Tu recompensa será muy grande". "Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?". Después añadió: "Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero". Entonces el Señor le dirigió esta palabra: "No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y añadió: "Así será tu descendencia". Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. (Gn. 13, 1-6). Feliz
la nación cuyo Dios es el Señor, El
Señor observa desde el cielo El
rey no vence por su mucha fuerza Los
ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, Nuestra
alma espera en el Señor; Señor, que tu amor
descienda sobre nosotros, Ahora
bien, la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza
de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron
considerados dignos de aprobación. Por la fe, comprendemos que la Palabra
de Dios formó el mundo, de manera que lo visible proviene de lo invisible.
Introducción: Los modelos de las leyendas y los de la Escritura, son modelos cargados de autenticidad. 1. Abraham, su vida a) Nombre: En Ugarit, hoy Ras-Samra, en la antigua fenicia, 15 kms. al norte de Laodicea, en textos del 2000 a 1.200 aC, existe la mención de Abram de Asia y Abram de Egipto, quizás son nombres no semitas, aunque sí lo es Abraham, quien para la Biblia es señal de la promesa otorgada por Dios. b) La persona: Quizás parte de los semitas que arribaron a Siria y Canaán en la época ya mencionada, procedían del desierto siro-arábigo, quizás esto se refiera a la llegada pacífica de los hurritas en el 1700aC. Su lugar de origen, según indican los textos bíblicos, fue Jarán, que significa camino, un centro comercial al norte de la Mesopotamia, o Ur, un centreo del culto a la luna donde había un zigurat, por cierto. Tambipen lo era el de Babel. Emparentados con los jabiru, los hebreos, pero también con los ismaelitas (de Ismael, hijo de Abraham), los amorreos y los moabitas (su sobrino Lot)m, los semitas del norte y del sur por su esposa Queturá. Abraham era reconocido como jefe de guerra en la lucha contra la alianza de reyes. Vivió como nómada en Canaán: Moré, Bet-el, Hebrón y Beer-seba, y en Egipto. A su muerte fue sepultado en Macpela, cerca de Manré. c) Fragilidad de Abraham: Dos veces dijo que su esposa era su hermana para evitarse posibles problemas. Una fue en Egipto, donde fue causa de una sequía, y la otra en frontera de ese país, en Guerar. d) El depositario de la promesa: Llamado amigo de Dios, profeta, padre de Israel y de todos los creyentes. Se le da la promesa por la cual vive la esperanza. Esa promesa es que, como padre de los creyentes es hoy reconocido por judíos, islámicos y cristianos. Dios brinda un pacto, a la manera los antiguos soberanos orientales. Dios ofrece una alianza de la cual nuestro texto de hoy muestra el ritual. 2. La fe En nosotros y en Abraham, la fe –según la carta a los Hebreos- es la garantía, la sustancia, la base, que sostiene la esperanza en el cumplimiento de la promesa. Es la certeza, la convicción, el argumento que sostiene a la esperanza. El que cree, el que vive en fe, es peregrino como Abraham en este mundo de contradicciones y pruebas, de esperanzas variadas y afirmaciones contradictorias. Es la fe de Jesús que afronta la cruz en la esperanza de la victoria sobre la muerte, el pecado y el mal. La fe se une, en el texto del evangelio, a la fidelidad que es su actuar en el mundo de todos los días. La historia, la parábola de los siervos –el infiel y el fiel- nos muestra que en este mundo de contradicciones donde se pone a prueba nuestra fragilidad, somos llamados a la fidelidad, al caminar en la fe, afirmados en la promesa de Dios en Cristo Jesús. ConclusiónSomos frágiles y este mundo de hoy, con sus demandas y su acontecer, en el ámbito personal, social, nacional o más allá, tiende s subrayar y enfatizar nuestra fragilidad. Pero, además, somos pueblo de la promesa, sujetos as la esperanza, vivimos de la fe, somos sustentados en ella y afirmamos así nuestra esperanza en un mundo nuevo, creación del Padre celestial por la crucifixión y resurrección de su Hijo Cristo Jesús. Por eso trabajamos en fidelidad en la construcción de este mundo sabiendo que, por nuestro medio, el amor de Dios edifica la paz y la justicia. En medio de nuestra fragilidad nos sostiene la fe en la esperanza y certeza que la promesa divina siempre se cumple. djc |