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Propio 18-C - 9 de septiembre de 2007 El sentido común, ¿dónde está? Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán. Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob (Deut. 30:15-20). ¡Feliz
la persona El
es como un árbol plantado al borde de las aguas, No
sucede así con los malvados: Por
eso, no triunfarán los malvados en el juicio, Pablo,
prisionero de Cristo Jesús y el hermano Timoteo, te saludamos a ti, Filemón,
nuestro querido amigo y colaborador, y a la iglesia que se reúne en tu
casa, así como también a la hermana Apia y a nuestro compañero de lucha
Arquipo. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro
Padre y del Señor Jesucristo. En aquel tiempo, junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: "Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. ¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: 'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'. ¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz. De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo (Lc. 14: 25-33). Introducción Hoy se nos presenta el planteamiento de la existencia iluminada por la fe. La cual nos llega determinada por la paradoja evangélica. Elecciones fundamentales, preferencia absoluta por Dios, demandas y compromiso con el Reino, disponibilidad para seguir a Jesús a lo largo del camino de la cruz. Una pizca y un poco más de... de sentido común En verdad, el autor, Pablo, se encuentra en una posición de privilegio: Pablo, prisionero... Cuando los cabellos se van poniendo canosos y se ven las cosas, las personas y las situaciones a través de la dureza de estar preso, la perspectiva cambia totalmente. En pablo, al menos, dulcifica ciertas aristas de su carácter, se vuelve más sereno, la firmeza se cubre de ternura. No se presenta como héroe de la fe, sino como un ser humando frágil que no duda en manifestar sus sentimientos, que no se avergüenza de tener corazón, que no se esconde tras su fachada de teólogo y misionero, que cultiva la amistad. De las pocas líneas de esta carta a Filemón surgen los rasgos que bosquejan el sabio de la fe: ternura, sencillez, humanidad, tacto, respeto, conocimiento de las personas y situaciones, sinceridad. Y... sobre todo... sentido común. No presume de resolver el crítico problema de la esclavitud. Se contenta, en esta realidad concreta que le toca enfrentar, con resolver el mejor modo posible este caso en particular. No elabora un sesudo y firme documento que afronte todos los aspectos de esta compleja situación económico social. Escribe una carta para arreglar la situación del esclavo Onésimo que se había ido de casa de su amo, que había huido, y lo hace tomando en cuenta la actitud de las dos partes y, sobre todo, la realidad del Evangelio en sus vidas. Muestra que se siente comprometido con la situación. Con delicadeza, pero sin reservas, se compromete a cooperar en la solución del problema. Los principios que lo orientan más que afirmarse en la contundencia del argumento o en la autoridad misma de Pablo, se sostienen en su estilo humilde, naturalmente convincente. Es su persona, su experiencia de vida en el Evangelio, incluso la dureza de las pruebas por las que ha pasado, su preocupación por las otras personas, son los elementos que juegan en su presentación, son razones del corazón no de la mente. Así, lo que es un pequeño hecho de la esfera privada, se convierte en caso emblemático, en modelo cuya pertinencia va más allá de este caso en concreto. ... Y el sentido común tiene ver... Aunque él no lo es todo, también se necesita corazón, ternura, amor. No hay sabiduría brindada por Dios que evite el terrestre camino del sentido común y pretenda hacer la obra que Dios encomienda partiendo sólo de la fría razón, evitando el compromiso de corazón. djc |