Epifanía - 6 de enero de 2008Vestirse
de luz ¡Levántate, resplandece porque llega tu luz y
la gloria del Señor brilla sobre ti!. Porque las tinieblas cubren la
tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará
el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu
luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido
y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas
en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará
tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas
de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo
oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor (Is.
60, 1-6), Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. Que las montañas traigan al pueblo la paz, y las colinas, la justicia; que él defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres y aplaste al opresor. Que dure tanto como el sol y la luna, a lo largo de las generaciones; que sea como lluvia que cae sobre el césped y como chaparrones que riegan la tierra. Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. Porque él librará al
pobre que suplica
y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. Los rescatará de la opresión y la violencia, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos
(Sal- 72, 1-7 y 10-14). Seguramente habrán oído hablar de la gracia de
Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio
de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo
de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la
comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado
a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio
del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste
en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros
de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús,
por medio del Evangelio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro
por el don de la gracia que recibí de dios, en virtud de la eficacia
de su poder. Yo, el menor de todos los santos, re recibido
la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo,
y poner de manifiesto la dispensación
del misterio que estaba oculto desde siempre en dios, el creador de
todas las cosas para que los Principados y las Potestades celestiales
conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la
Iglesia. Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad
en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos
a Dios con toda confianza mediante la fe en él (Ef. 3, 2-12). Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el
reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron : “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de
nacer ? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos sus sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo
para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea,
le respondieron, porque así está escrito por el Profeta : Y
tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente
no eres la menor entre
las principales ciudades de Judá, porque
de ti surgirá un jefe que
será el Pastor de mi pueblo, Israel”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos
y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido
la estrella, los envió a Belén, diciéndoles :”Vayan e infórmense
cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme
para que yo también vaya a rendirle homenaje”. Después de oír al rey,
ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía,
hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron
la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron
al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego,
abriendo sus cofres, le ofrecieron dones : oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio
de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino (Mt. 2 : 1-12). Hoy es la fiesta de la luzSe da por supuesto que hoy es la fiesta de la luz, porque la manifestación (epifanía) del Señor no puede apartarse de la luz. Pero, ¿qué luz?, y –sobre todo- ¿qué postura asumimos ante esa luz? Cuando Dios se manifiesta, hay quienes responden,
quienes buscan y se ponen en camino; pero también hay quienes se ocultan
para no ser vistos. El evangelio nos da una muestra de ambas actitudes
frente al mismo acontecimiento. Los magos explican: Vimos su estrella en Oriente
y hemos vendo a adorarlo. Y más tarde se dice que cuando vieron
la estrella se llenaron de alegría. En cambio, Herodes está del el lado opuesto, quedó
desconcertado y con él toda Jerusalén. La verdad que se asustó y
también Jerusalén, la del poder y el conocimiento, también se inquieta. Si el pueblo se enteró sólo habrá sentido curiosidad. La postura de Herodes y su entorno nos advierte
que no podemos quedarnos tranquilos y continuar como si no hubiera pasado
nada. Mejor el miedo que indiferencia, el rechazo que la ambigüedad. El
canto del profeta
Es un fantástico triunfo de luz, ésta baña la
ciudad y, luego, la desborda, la convierte en meta de los pueblos. Los
dispersos regresan y los pueblos brindan su homenaje a la gloria de
Dios. La imagen de Herodes y su entorno niega el canto, se sustraen
a la maravilla de alegría contagiosa, quieren mantener todo bajo control,
los sabios consultan cejijuntos sus textos y dan sentencia: efectivamente
así está escrito... pero no se sienten afectados por ello, hablan tomando
distancia, Herodes se prepara para tomar medidas y dominar él la situación. En cambio, Isaías lo explica de otra manera: Al
ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón.
Una novedad desconcertante y sólo puede acogerla el asombro. Pastores
y magos son los únicos capaces de ensanchar sus corazones hasta albergar
el misterio. Los magos, como los pastores, fueron afortunados, encontraron
al niño con su madre, y postrándose le rindieron homenaje. En otra
situación podría habérsele impedido su viaje a Belén y confiscado sus
tesoros. O ser perseguidos oír ser visionarios peligrosos, pero pudieron
llegar y reverenciar al niño. En
medio del camino, la oscuridad
Suposiciones aparte, vemos que los magos tuvieron
una señal que dio origen a su peregrinaje, vieron la estrella en oriente,
la misma señal cierra la búsqueda con el encuentro. Pero entre la partida
y la llega hubo un trabajoso y largo camino, un camino duro lleno de
cansancio y de dudas, de perseverancia y de esperanza. Por decirlo así,
la mayor parte de su peregrinaje lo hicieron a oscuras, tuvieron que
buscar, preguntar, informase, arriesgarse. Lo que cuenta en los magos es la perseverancia,
la fidelidad a la búsqueda aunque la meta parezca casi inalcanzable. También nosotros, como los magos, podemos ser
hijos de la estrella. Sobre todo cuando desaparece en el horizonte después
de haber alentado en nosotros el deseo de la luz y nos vemos caminando
bajo la guía de Dios que aparece escondiéndose y que se oculta apareciendo. Día mundial de
la misión
La perspectiva de las lecturas de hoy sostiene
el llamado a todos los pueblos a ser partícipes de una misma herencia...
miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo
Jesús, por medio del evangelio, como dice la Carta a los Efesios.
Donde somos interpelados e incluso turbados por los que vienen de lejos,
los que tienen algo precioso que comunicarnos, los que también nos evangelizan,
nos hacen descubrir lo vivo y nuevo que hemos cosificado en viejos lenguajes
y costumbres, ritos y gestos. Hoy es la jornada de la misión mundial
que ha de verificar por la llegada de los extranjeros si estamos aún
dispuestos a asombrarnos y a que palpite y se ensanche nuestro corazón
ante la manifestación de Jesús el cristo, el Hijo de Dios, nuestro salvador.
djc |